sábado, 9 de marzo de 2013

Sabiduría del Silencio.


Me acerqué al CICCA buscando hallar repuesta a las incontables preguntas  que surgen a lo largo de la vida, esperando desentrañar la arjé de las cosas, por conocer su esencia, por descubrir la verdad última, las leyes universales que explican y dan sentido a todo el universo, o tal vez por la simple curiosidad de participar en la conferencia tertulia, con la pretensión de  profundizar en el conocimiento del pensamiento hermético y rosacruz, como bien acertó la apreciada y prestigiosa presentadora en el prólogo de la conferencia.


Un sugerente titulo: “Sabiduría del Silencio”, a cargo de D. Eduard Berga Salomó, presidente de la Fundación Rosacruz, nos ilustró con su ponencia la tradición hermética y rosacruz. El ponente nació en Barcelona en el año 1959. Escritor, Licenciado en Criminología. Comienza a estudiar e investigar la tradición hermética, rosacruz y el catarismo desde muy joven, colaborando en la traducción al castellano de numerosas obras. Publica en el 2012 el libro “El Catarismo y su influencia en la tradición espiritual de Occidente”, e imparte numerosas conferencias y exposiciones en torno a estos temas, por toda Europa.
Hoy en mi blog, al contar con la “gnosis” de uno los más importantes investigadores de la actualidad sobre el rosacrucismo y el catarismo, gozo el privilegio de abrir una ventana a su conocimiento hermético transmitido en la conferencia celebrada en Las Palmas de Gran Canaria, con el deseo de que produzca una “chispa” de luz, a los que así lo también lo deseen.


Empezó el Sr. Berga su alocución con una oración escrita hace más de 4000 años, recitada por dos extraordinarias colaboradoras -amigas de la Fundación Rosacruz-, que con sus serenas y plácidas voces evocan una sabiduría antiquísima, una sabiduría que se transmitió de mil maneras diferentes, con ropajes diversos y multiplicidad de formas, pero que encontró en la Palabra, en el verbo sagrado, una forma de expresión que iba más allá de los sentidos, tocando las fibras más interiores del ser como una música celeste que arrullase el corazón de los hombres.
Semejante sabiduría, la sabiduría que piensa en el silencio  como bellamente la define el Corpus Hermeticum, encontró su matriz en la profunda religiosidad del pueblo egipcio, y fue fecundada en el crisol civilizador de la abigarrada Alejandría de los primeros siglos de nuestra Era, abriéndose así camino a lo largo de la historia humana en Occidente.
La tradición hermética, como todas las tradiciones religiosas, filosóficas, artísticas o científicas, intentó dar una respuesta a la realidad profunda del ser humano y, con ello, aportar una visión integradora de las leyes que rigen el universo. El hermetismo tuvo, poco a poco, que encontrar un nuevo lenguaje por medio del cual manifestar su mensaje universal. Eduard Berga en su magistral conferencia de la “Sabiduría del Silencio”, lo expresó clara y herméticamente así:


Estimado público,

En el Poimandres, el primer libro del Corpus Hermeticum, se dice lo siguiente: 

Eleva ahora tu corazón hacia la luz y conócela.

En ustedes, en cada uno de nosotros, está la clave para un verdadero cambio en el desarrollo del ser humano. Esta clave, que es un principio hermético, contempla siempre al ser humano como un ser doble: Mortal por el cuerpo, inmortal por su parte esencial . De ahí que, para dicha tradición hermética y rosacruz, el conocimiento de lo invisible, de lo oculto, sea tan importante como el conocimiento de lo material, lo visible.

El progreso humano es, para el hermetismo y la rosacruz, el resultado de las tensiones y equilibrios que surgen entre las realidades exteriores objetivas y las inquietudes interiores de superación presentes en la esencia profunda del ser humano.

Podemos decir que el fundamento del pensamiento hermético y rosacruz consiste en la correcta búsqueda y plasmación de ese esfuerzo de progreso humano por medio de tres vías:

1) Una vía religiosa, cuyo núcleo de enseñanza es contemplar lo divino por medio de la bondad.

2) Una vía filosófica o científica, cuya enseñanza es aproximarse a lo divino mediante el conocimiento de la verdad.

3) Una vía artística, cuya enseñanza es volver a lo divino mediante la concreción de la belleza.

Estas tres vías se hallan presentes no sólo en las tradiciones occidentales, herederas directas del hermetismo, sino que forman también el suelo nutricio de las grandes tradiciones religiosas, artísticas y filosóficas de otras civilizaciones.

Por ello, en un sentido amplio, podemos concebir el Pensamiento Hermético como una tradición que abarca toda la cultura humana. Es una enseñanza universal, una sabiduría del silencio, que ha acompañado al ser humano, a través de los tiempos y las civilizaciones, como una realidad siempre viva y actual.

Una sabiduría que le impulsa a concebir lo que está muy por encima de él, aquello que los antiguos llamaron Dios y que el Hermetismo intentó comprender alzando al ser humano hasta su altura.

Pues, como dice el Corpus Hermeticum:

Si no puedes igualarte a Dios, no puedes comprenderlo; ya que sólo lo semejante comprende a lo semejante. Crece hasta ser de una grandeza inmensa, sobrepasa todos los cuerpos, elévate por encima de todos los tiempos, transfórmate en eternidad. Entonces comprenderás a Dios.


Gracias por tan entrañable ocasión a los amigos y amigas de la Fundación Rosacruz y al público asistente por su interesante e intensa participación.

Basado en la grabación sonora y fotográfica de la conferencia "Sabiduria del Silencio ", organizada por la Fundación Rosacruz, presentada por María Teresa Martínez Morilla y ponencia de Eduard Berga  Salomó con la colaboración de Carmen Cabrera y Pilar Sánchez, en el CICCA.
Rijckenborgh, Jan van, La Gnosis Egipcia Original, Tomo IV, editorial Fundación Rosacruz
Renau Nebot, Xavier, Textos Herméticos, editorial Gredos



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