viernes, 15 de junio de 2012

Relatos Religiosos (II)


Segundo relato.-
La Imitación de Cristo.
Mira que son sabios y listos estos curas: nos entienden, y nosotros a ellos, no. No es que no sepamos, es que no lo hemos aprendido, o tal vez comprendido. Aquí, o lo sabes todo, o no sabes nada. Pero no te puedes considerar menos preciado, porque la verdad está en todas partes y es gratuita -según todos menos la iglesia-, lo que no podemos pretender es estar como Dios, al tiempo y en todas partes. Te lo relato tal cual me lo contó un viejo en un puesto del rastro una mañana de domingo en Zaragoza, que a sus ochenta años aún tenía fuerza y ganas para vender libros religiosos antiguos de segunda mano, que le pudieran servir a los demás. Señalándome una antigua versión ilustrada de una Biblia, se dirige a mi diciéndome: "yo nunca escribí por qué todo lo que hay, aquí está, incluso bien y mejor dicho,. sin faltar a la verdad".


Emilio, así se llama el anciano pero aún lúcido librero; todavía se teñía su pelo canoso con un colorante casero, mezclando creo yo, betún marrón de los zapatos con azafrán, que le daba una apariencia muy juvenil y libertina. Se gustaba él como nadie, y pretendía salvar los cuerpos y almas de otras desamparadas feligresas necesitadas de amor maduro pero pasionalmente religiosa, como la experiencia  sugerida por el e-Iglesia.
Al puesto de libros religiosos usados, incluso diría bastante sobados, acudían en bandada los forofos y fanáticos  partidarios de la Santa Inquisición y de la Santa Cruzada que me recuerda otro tiempo no tan lejano, y también  por curiosos que como yo andan aburrido en el lugar tratando de pasar el caluroso tiempo aumentado por la temperatura de la plataforma de alquitrán negro derretido por el solajero que hacía esa mañana, buscando la buena sombra en un puesto, que no estorbe y me entretenga. Estos  puestos religiosos suelen estar en el mejor sitio, como las iglesias, son frescas en verano y calientes en el invierno, ya que usan tela o plástico según el día  y el tiempo.
Algo tenía que comprar para permanecer allí más tiempo al fresco, vamos como una limosna o una donación para contribuir a aquello. Me fije en el libro más pequeño que había creyendo fuera el menos costoso. Cuando lo cogí con mi mano izquierda percibí la acaricia que da la encuadernación de piel, con la derecha abrí la miniatura de libro por la primera página impresa, a un lado un cuadro del crucificado que ponían siempre en las estampas funerarias de antes y en la otra cara un laborioso grabado, que más parece un retablo haciendo una cruz indicando el título y el autor del libro: LA IMITACIÓN DE CRISTO de Tomás de Kempis, una de las varias ediciones que ha publicado Editorial Regina en plena segunda guerra mundial.
- ¡Ese libro es una joya! Exclamó Emilio el librero.
- Me puse en guardia, pidiéndole el precio.
- 30 monedas de euros es su valor pero para usted que tiene pinta de buena persona se lo dejaré en menos.
- ¿Cuánto de menos?
- ¡En la mitad se lo dejo!
El regateo me obliga a comprar asiento en la sombra o irme al tendido de sol para quemarme la frente. La verdad pensando que el asiento tiene una alfombrilla  y no te quedas pegado al suelo, me lo voy a pensar con tranquilidad lo de comprar el libro forrado en piel, no sé de que animal; yo me sentía como un cerdo, hinchado por los tubos de cerveza que me había tomado para no deshidratarme en aquel momento, lo de la barriga cervecera es de otros momentos que no tienen que ver con esto.
Consuela grandemente el ánimo ver cómo en medio de este relato frívolo puedo recomendarte una lectura obligada para los buscadores, aunque sea solo para ver el lado oscuro o permanecer en la sombra, de un libro muy apreciado por miles de católicos, que ocupa un lugar tan preeminente después de los Santos Evangelios. Menos mal que ahora corre un poco el aire de la Dehesa del Moncayo, humedecido por las frías aguas que bajan por el Ebro.
- ¡Mire señor, escuche con atención! De él sacan las almas piadosas grande provecho espiritual, a él acuden para la meditación de las eternas verdades, para solaz de su espíritu, fatigado por las varias vicisitudes de la vida, y como despertador de una vida enteramente cristiana y conforme al Divino Ejemplar Jesucristo, en cuya imitación está la vida y salvación del hombre. Este libro lo puede llevar usted siempre en el bolsillo, y cuando tenga algún contratiempo o problema, lo consulta al momento, y asunto arreglado.
- ¿Entonces la miniatura es solo por el tamaño del libro, no por el contenido?¿El precio no lo puede ajustar un poco más al tamaño, o el tamaño no importa?
Emilio seriamente me dice con gran solemnidad:
- Quien me sigue no anda en tinieblas, dice el Señor. Estas palabras son de  Cristo, con las cuales nos amonesta que imitemos su vida y costumbres, si queremos verdaderamente ser alumbrados y libres de toda ceguedad del corazón. ¡Y eso no me permite que lo rebaje más de la mitad el precio! ¡Las cosas que tienen valor, tienen su sagrado precio!
- ¡Ya! como las plegarias y las indulgencias de la Iglesia.
- Por supuesto, para el sostenimiento de la Santa Madre, la Santísima Trinidad y los asuntos del Santo Padre.
- ¿Esto es como la cruz del impuesto sobre la renta para mantener el patrimonio de la Santa Iglesia Apostólica y Romana?
-No señor, es para conservar la Basílica de Zaragoza dedicada a la Virgen del Pilar, patrona de la toda la Hispanidad ¿O acaso cree usted que la Pilarica no se lo merece, con todos los milagros que ha hecho?
- ¿Milagros? Le pregunté incrédulamente.
- ¡Si, milagros! como el famoso de Calanda, un mendigo que perdió una pierna en un accidente, le pidió a la Virgen del Pilar que se la repusiera y a la mañana siguiente se levantó de la cama con las dos  piernas a caminar ¿ Cuál va a ser su deseo para la Virgen?
- Que me rebaje el precio del libro ¿sería un milagro? Un deseo, .  que conserven el órgano de la Seo por haberlo tocado mi bisabuelo el maño, Maestro Valle. Con el dinero que me cobraron a la entrada de la catedral y el ahorro del IBI, ya lo pueden bien cuidar, .y no sería ningún milagro, sino una buena inversión.
Me lo llevo, por lo menos es mono, me servirá para adornar la estantería de la biblioteca.
¡Tome las 15 monedas de plata, el borde de oro y el escudo de España!
Se hizo el loco y no me dio las gracias, yo tampoco le debo nada.

El que quiera pues, experimentar plenamente todo el sabor de las palabras de Cristo, conviene que procure conformar con él toda su vida. Lo dicho, La Imitación de Cristo es un libro de Tomás de Kempis publicado anónimamente en el siglo XV, escrito en forma de consejos breves cuyo objetivo es instruir al alma en la perfección cristiana, proponiendo como modelo al mismo Jesucristo, se ha convertido con el tiempo en un clásico de la literatura mística, que alguien debiera actualizar. En cualquier librería especializada lo puedes encontrar, como dije, el mío se lo compré a un viejo "librero" en el rastro de Zaragoza por tan solo 15 euros, "libre" de impuestos.



miércoles, 13 de junio de 2012

Relatos Religiosos

Introducción.-
Pretendo escribir una serie de relatos cortos, hasta que me canse, que iré añadiendo a este post de mi blog, a medida que vaya gateando a mi manera por las religiones básicamente cristianas, con la finalidad de visionar de una forma diferente las mil y una opciones filosóficas que se han generado en torno a la figura de Jesús, un personaje histórico, manantial de muchas fuentes espirituales en el mundo occidental. Para otras entradas no descarto por supuesto otros relatos religiosos o espirituales con bases orientales u otros personajes que me resulten interesantes, como lo vengo haciendo con anterioridad.



Cristo dijo: "la verdad os hará libres", sin embargo normalmente la verdad no se encuentra fácilmente, además es eterna por lo que su indagación también lo será, es continuamente cambiante y a la vez indestructible. En ocultismo se sabe que no se puede dar una creencia o un hallazgo determinado de una vez y para siempre, es decir, no existe el dogma, pues si bien es cierto que hay ciertas verdades esenciales que permanecen prácticamente inalterables, siempre pueden ser miradas desde muchos ángulos o puntos de vista, que complementan e interpretan la verdad básica de una manera más completa y compleja.
Ruego que respeten mis relatos compartidos, como yo respetaré, incluso responderé si fuera solicitado u oportuno, con verdadero agrado a tus comentarios, y ojalá cuando las juntemos, siendo diferentes, podamos decir que hemos avanzado religiosamente en el camino al dialogo amistoso y no para cruzarla creando la enemistad. Será para Relatos Religiosos su gran propósito y mayor deseo.

Primer relato.-
Una rosa y una cruz.
En asientos contiguos, una mujer y un hombre, mayores de edad, no aparentan viejos, coinciden en la consulta de un ambulatorio de la Seguridad Social, una con migrañas el otro para una periódica revisión, mientras transcurre el tiempo justo para entablar conversación, los tres minutos necesarios e interminables, ella empieza como siempre suele pasar, quejándose del calor que hace en el local, lo que tarda el médico, y como no, la inquietante  pregunta: ¿Quién es el último? o más concreto y efectivo, el dirigirse al que le mire diciéndole cual es su hora dada en la cita previa, aprovechando la ocasión para entablar alguna conversación añadida, por ejemplo como está el tiempo o lo bueno que es su médico.
De su bolso Josefina extrae un libro, el cual procede abrirlo por una página que se encuentra marcada por una simbólica estampa de una religión. Javier discretamente echa una mirada a la portada, esfuerza su vista cansada para poderla leer sin conseguirlo, pero ella se percata y mirándolo con sus ojos verdes acaramelados por encima de sus originales gafas graduadas y una sonrisa Mona Lisa de complicidad,  le facilita su curiosidad girando suavemente  las manos ofreciendo descaradamente la vista del título.
- ¿Los Rosacruces? ..... ¿Sabiduría Occidental? ......, el hielo se rompe con una cómplice sonrisa, ahora de ángel de la guarda.
- Sí, así es, al menos hasta ahora creo que el libro dice la verdad. Da muchas explicaciones que me aclaran y satisfacen,  sin enfrentarse  siquiera a otros dogmas religiosos de Occidente.
¡Ah, que curioso! Me interesa ¿Donde puedo encontrarlo? ¿Puede darme la editorial, si es tan amable ....?
¿La editorial? Por supuesto. Anote por favor, anote ......
El abre iPad que llevaba en su mariconera y al percatarse ella continua:
- Mejor se lo envió por correo electrónico que es más rápido, seguro y económico. Envíeme un correo electrónico y le responderé con un archivo adjunto la copia del libro en pdf.
- ¡Entendido!, ¿Son los Rosacruces siempre tan perfectos?
Típica pregunta para  no contestar, y de los que no han pasado el master de como ligar en el ambulatorio, ni siquiera haber pasado por el curso on-line de como matar su tiempo en una sala de espera. Javier se ve que es un profesional de la tecnología, por eso llevaba el iPad,  y no cabe duda que su interés era poco espiritual, y bastante sexual. A Josefina,  que teóricamente cree en el amor libre, y en la igualdad entre hombres y mujeres; acostumbrada a la intolerancia y fanatismo de los demás, le sigue la corriente, el juego o el rito sexual del machito ibérico con el fin de comprobar en que nivel del intelecto está:
- La verdad es que las cosas no pasan por casualidad, una es una, pero también parte de otros, con sus virtudes y defectos, por eso le voy  a pedir que no me quiera por lo que le  digan o diga, sino como a usted mismo, sin engaños ni mentiras, como algo suyo, sin limites ni fronteras, ¡como le quiero yo usted!
- Eso me recuerda una película que vi hace años en el cine. Le contesto Javier, totalmente desconcertado y ridículo, ante el alegato directo, profundo y sentido, de Josefina.
- ¿Avatar?
- Efectivamente, ¿Como lo sabes?
- Porque nada es casual, somos efecto de la maldad y de la estupidez de los demás. Nada se consigue sin esfuerzo, incluso algunos mueren tan solo en el intento, ¡déjate suicidar! ¿estas dispuesto a morir para transformarte? porque al final vamos, tú y yo, con esta conservación a cambiar.
A un hombre, lo destrozas cuando lo desnudas, o cuando lo deseas y retas. Se presentaron y tímidamente dejan el usted  para intimar más con el tú. Javier no controla la situación y eso no era a lo que estaba acostumbrado, y menos lo que le gustaba, se sentía poseído, como en un barco entrando a la deriva del viento en un puerto, perdida la autoestima y el timón que da la seguridad. Empieza por aceptar que se equivoco al tocar a la puerta con arrogancia en vez de humildad, quizás es ahora cuando tiene oídos para escuchar y ojos para ver. El sabe que si aguanta la presión del viento, atracará en el pantalán elegido de aquel hermoso puerto, aunque esta pensando profanamente en el cuerpo.
La joven médica ecuatoriana sale al pasillo por otra puerta contigua a la señalada en la cita previa, lo cual no sorprende ya que es lo habitual, el ordenador no siempre se entera de lo real, y comienza el recital de nombres de los que han de entrar, su turno es el cuarto y él será el siguiente en el cuarto de la consulta médica. En tan solo nueve minutos, tres por cada paciente tiene el médico para diagnosticar y  algunas veces hasta curar. Ese es el tiempo que pensó Josefina tenía para intentar convencer aquel cacho de carne con ojos o en términos bíblicos recuperar al considerado hijo pródigo.
- ¿Bueno, te atreves o tienes miedo?
- ¿Por qué no? ¿Quién dijo miedo?
- Antes de que me toque......
- !Ah, pero te voy a tocar!
- En serio, lo voy a intentar. Tengo solo nueve minutos, calla y oye.
- Vale, soy mudo y todo oído. Miraré tan solo la palabra.
Aquello fue su perdición, pero jamás se arrepentirá, comienza la transmutación de un ser en otro nuevo, bastan siete minutos para lograrlo, uno para cada uno de los principios  espirituales en el nivel básico. Por eso ella va directamente a la faena con muletilla, ya que en el capote en la mano, el toro no estuvo mal, sin agachar la cabeza entró al trapo y la torero valiente lo supo pacientemente torear.
- La feria esta hecha para divertirse y no para pelear, olvide cualquier escepticismo e incredulidad para ir al grano ya. Lo que voy a contarte no es una invención fantasiosa sino un brevísimo resumen -una puerta entreabierta- de lo que desde los primeros albores del mundo se encuentra recogido en la memoria de la naturaleza, y de aquello que, a través de cada tiempo y de modo concienzudo, ha podido una y otra vez ser conocido y contrastado debidamente.
- Ya anuncio Cristo: "No he venido a traer la paz, sino la espada". Prepárate entonces para entrar a matar porque ya entró el segundo paciente y en tan solo tres minutos saldrá.
- La orden de los Rosacruces que fue fundada especialmente para aquellos cuyo elevado grado de desarrollo intelectual repudia lo material, estima que mediante una mente amplia y limpia, y un corazón grande y noble, el ser humano es capaz de remontarse no solo sobre sí mismo y obtener el más elevado conocimiento acerca de quién es, sino también acerca de aquello de que es parte integrante. Podrás preguntar y obtener una respuesta  que te satisfaga, a las inevitables preguntas:
¿De donde venimos? ¿Por qué estamos aquí? y ¿Hacia donde vamos?
- Entiendo que no es una propuesta arriesgada, y si grande, digna y eficiente.
- Ahora bien, no lo obtendrás por dinero ni a plazo definido, pies capacitarte para recibir los conocimientos, supone una labor intensa y persistente, a la vez que divina.
- ¿Quién va a osar vivir una vida recta y digna, solamente por complacerse en servir a los demás?
- Debe consistir en un ferviente deseo por conocer lo oculto, lo que está detrás del velo de la materialidad, a fin de integrar las partes encontradas y ponerlas por completo al servicio de uno mismo y de la humanidad. Una buena referencia  para cada acción de vida puede ser: "Donde no hay bondad, no hay verdad".
El médico invita al siguiente a pasar la consulta. Al levantarse el tercero del banco le vuelve a indicar Josefina a Javier apresuradamente, como un sprint en  los tres minutos finales de la plática.
- ¡No dejes de leer el libro que por correo te haré llegar a la vuelta del tuyo!
- No lo dudes, ahora mismo lo hago con mi iPad cuando entres a la consulta.
Quedaron mudos, como si no hubiese nada más que tratar, pero el insiste  en conocerla más:
- Nunca en el ambulatorio había pasado una consulta religiosa, espero que la receta espiritual que me has recomendado “LOS ROSACRUCES – SABIDURÍA OCCIDENTAL”, por Antonio Justel, no sea ilegible como la letra de los médicos, para poderlo comprender.

- Por supuesto, un hombre inteligente y bello como tú, sin duda lo sabrá superar. Comienza casi como este relato, “… en asientos contiguos, dos mujeres de mediana edad coinciden en uno de los aviones que se dirigen a NY ……”, ¿no es una casualidad? Más ten cuidado, pues saber todo lo compilado puede ser fatalmente peligroso para el que no sepa interpretar un lenguaje de alto nivel incomprensible para un profano.
El piropo lo dejó desarmado de nuevo, no lo esperaba después de la actitud seria que requería la conversación. A pesar de todo, a Javier no se le metió en la cabeza la imagen de Cristo, sino la de Josefina, viva copia de Magdalena, - similar a la galleta María que absorbe todo un vaso de leche sin parar-, baña tu piel de un aceite que te resbala por el cuerpo todas las incertidumbres y tempestades que ocurren en este mundo, inalterable y eterna referencia espiritual para los gnósticos. Su radiante pelo blanco parece teñido con espuma de mar con mechas de tinta de calamar, su cuerpo es  luminoso como el faro que en tierra firme orienta a los mareantes, todo queda impregnado por fragancias de sales marinas en las desplegadas velas de una espléndida fragata insigne de La Plata llamada Libertad.
Cuando salió de la consulta, parecía eufórica e ilusionada, no sé sí por lo que le dijo la médico o por qué de nuevo se iba a cruzar en el camino con aquel naufrago que la supo engatusar para salvarle la vida en el templo medicinal.  Se miraron a los ojos, rogando que la mirada no se acabe jamás, sabiendo que es imposible que se vean más. Una simple despedida era lo que cabía esperar:
- ¿Todo bien? Le pregunta él.
¡Lo que era de esperar! Te deseo lo mejor, y sí te confundes, llámame. Es la única disculpa que tengo para abrir la esperanza de volvernos a encontrar, aquí o en otra reencarnación.
-¿Reencarnación?
- ¡Ya lo descubrirás!
- No quiero más teorías ni interpretaciones que me limiten a un Cristo estatua, sino convertirme en un nuevo Cristo, un nuevo Dios.
- ¡ Amen, punto final!
¡Ay!, que bonita historia de dos buscadores de uno mismo, que fácilmente se enamoran de los demás, más nunca serán amantes por lo mismo de siempre, no es el ambulatorio el lugar romántico idóneo para ligar. No sé como voy a terminar el primer relato, por eso aún voy a esperar un poco más, a ver si llama o manda un correo cariñoso Javier a Josefina o Josefina a Javier, para en otra ocasión continuar con el segundo relato religioso. Será una rosa, será una cruz, o tal vez la enigmática coincidencia que al final volverá para narrarte una interminable y entrañable historia, jamás ocurrida o contada.

lunes, 4 de junio de 2012

El sargo y la vieja.


Era las cinco de la mañana, la hora de soñar o desear despierto con Sabina, acaricié su espalda y me levanté sigilosamente para no desvelarla. Tenía dos opciones seguir con el "Maldito Karma" de David Safier, con el que me estaba riendo mucho leyendo las reencarnaciones de Kim, o aprender de memoria un cuento de la abuelita Ana, y seguir abrazado a una estrella fugaz recorriendo el universo, para en cualquier lugar y momento, contárselo a mis nietos.


En estos tiempos del iPad, también uno es capaz hasta de escribir su propio cuento, eso si, lo leerán solo dos, el sargo del Peñón y la vieja de la Peña la Vieja. ¡Pensé!, mi nieto se traga todo lo que le eche, así que voy a intentar escribir un gabrielando para él y a lo más mejor publicarlo en mi blog "gateando la vida".

Un día, dos navegantes con sus maps y gps de los ipads, fondearon por la Cicer para avituallarse de alimentos para el cuerpo y medicinas para el alma, ...

-Anda Atata, eso es una historia, no un cuento, a mi me gusta que empiece como los de Abu.
-¡Vale Billo, le conteste. Lo volveré ha intentar.

Una tarde, dos isleños con sus iPads diseñados en California y fabricados en China, arribaron por Agua de Mayo, la tienda para bebes y mamas, donde el señor de la calle, Nicolás Estévanez, en tiempos de la pluma suiza con tinta China también escribió este precioso poema a Canarias:

La patria es una fuente,
la patria es una roca,
la patria es una cumbre,
la patria es una senda y una choza.

La patria es el espíritu,
la patria es la memoria,
la patria es una cuna,
la patria es una ermita y una fosa.

Mi espíritu es isleño
como las patrias costas,
donde la mar se estrella
en espumas rompiéndose y en notas.

Mi patria es una isla,
mi patria es una roca,
mi espíritu es isleño
como los riscos donde vi la aurora.

- Te lo vuelvo a repetir Atata, ¡no seas copión!  Te vuelvo a requeterrepetir que me cuentes un cuento de verdad, o uno de los de Abu.
- ¡Vale Billo! lo intentaré de nuevo.

Una noche, paseando dos peces por la orilla del mar, en la dorada playa de Las Canteras que se encontraban algo apartados de sus bandadas, él del Peñón, ella de la Peña la Vieja, se fueron alejando, alejando, alejando, uno a la izquierda y la otra a la derecha, el paso la barra chica, ella los resbaladizos lisos, entre fuertes corrientes marinas que penetran en la playa de Las Canteras por un estrecho pasadizo que hay en la barra por donde navegan las barcas de los soñadores pescadores que todos los días salen a la mar abierta para ganarse el pan de sus hijos; hasta que de repente, chocaron sus picos de nácar, entre remolinos y espumas blancas, un sargo y una vieja, los cuales del fuerte golpe y las fatigas pasadas, quedaron totalmente aturdidos y confundidos en el fondo del mar. Mutuamente se disculparon y se ayudaron para recuperarse.

- ¡Mira que casualidad! Justo donde estamos ahora, tú y yo.


Él era un gran sargo, brillante y plateado, como la luna llena de primavera, de los que tienen buena tripita de tanto comer a su antojo en los sebadales, manchada su piel de escamas de plata por la huella negra de los arañazos al cebar las enormes olas de las mareas del Pino en septiembre. Ella era una hermosa vieja, de esas que están de ración para acompañarla en el plato con papas arrugadas y mojo picón. Hay algo más bonito en la playa cuando buceas con tu tubo y gafas submarinas que encontrarte con la bella vieja colorada por las finas hierbas del mar, esos peces adornados con preciosas escamas de múltiples de colores, que van del rojo al amarillo, del azul al verde esmeralda, similar a las lindas casas que dan al paseo de la playa.

El mar de fondo los condujo apaciblemente al Charcón, aquí donde se encuentra serenamente el agua y la tierra, un remanso de cristalinas aguas rodeadas de pétreas arcillas de granos de oro, igual que un inmaculado parque de alevines y pejines, es donde juegan junto los pequeños camarones, cabosos, fulas y gueldes. Inocentes y sin miedo pasan la noche al lado de la estrella de mar, cuentan sus cuentos, incluso hablan de la luna y se besan, bailan dando vueltas uno detrás del otro hasta marearse, ...

- Atata, que margullando no se escucha la música.
-Por eso Billo, cantaban una canción muy bonita y romántica que se llama: la voz del silencio.
- Ya sé cual es, tú la escuchas mucho, bueno, sigue.
- Pero al llegar la luz del día, cuando ya vez claramente el fondo en aquella agua transparente, se reflejan figuras y sombras de niños que se acercan con sus cañas y baldes atrapando todo lo que se mueva. El pánico se apoderó del gran sargo y la  hermosa vieja, rápidamente salieron juntos, pero uno a la izquierda y la otra a la derecha. Se volvieron a refugiar del peligro con su bandada, uno en el Peñón y la otra, en la Peña la Vieja. Allí era donde con luz se sentían protegidos, y seguros a su manera. A lo mejor, en otra ocasión por casualidad, se volverán a encontrar.

El Peñón esta anclado en la arena, y con la mareas del pino llegan hasta la tierra. Los que viven allí se llevan muy bien con los humanos, que todos los días los alimentan con pan de leche, mientras juegan entre sus piernas, les chingan saltando para fuera. Son una familia de espáridos y salemas, siempre quieren estar juntas, de un lado para otro, se pintan con rallas negras y los amigos como indios con rayas blancas de crema nivea. Están por ley protegidos en el interior de barra de Las Canteras; no son carnívoras, son vegetarianas, les encantan los cereales de los humanos; e ir de romería por los sebadales de algas navideñas.

La Peña la Vieja es diferente, desde fuera tiene incluso otra apariencia, negra y misteriosa,  es una isla cerca de la orilla pero peligrosa según los mayores para acceder por los acantilados bordes, donde solo las lapas y mejillones se pueden agarrar. Sin embargo, por abajo las paredes se cubren de musgo y algas que dan vida con sus infinitos colores. Por eso los que saben vivir libres e independientes, tienen su pequeño apartamento allí, las morenas, las viejas, los pulpos; hasta el pejeverde y el pejerey. Ellos se llevan bien entre ellos, pero les gusta ser individualmente diferentes y cuando tienen hambre algunas veces se comen faltándose al respeto y costándoles la vida.

Hoy están cada uno en su lado de la playa, una mirando la Cicer, el otro nadando de la Playa Chica a La Puntilla, no va a braza sino de espalda, queriendo ver de nuevo el cielo azul anaranjado de un atardecer en el Charcón entre las palmeras, roto por la panza de burro que traen los templados y sutiles vientos alisios que oculta el horizonte con la mirada sentida, como si la hubiera sancochado a la sal. Se escriben poemas y comedias, que guardan en una botella para echarla en el correo del mar, con besos y abrazos, pero nada es por casualidad.

Son pescados por la humanidad, pero quieren ser peces libres, como los que hay detrás de la Barra Grande, de aguas más profundas, que no dejan de ser a su vez más frías, peligrosas y turbulentas, pero sin rocas, ni barra, en absoluta libertad. Sin embargo, yo creo que más que la libertad, quieren recobrar la inocencia, o cada uno su estima, o su identidad.

- ¡Ya me tienes caliente Atata! no te voy a escuchar más, cuéntale el cuento a otros nietos, porque a mi solo me gusta los que son verdaderos cuentos. Eso es como un tigre jugando con una leona, o un elefante besando una jirafa, y eso no es natural.

- Mi niño, tu no sabes, que todo lo femenino tiene su masculino, que todo cambia. Y mira mis manos, todo vibra.
- ¡Ay Atata!, que aburrido eres cuando te pones a filosofar.
- Bueno Billo, al menos dame un beso por contarte las cosas que todavía recuerdo de los cuentos de la abuelita Ana, o es que no te acuerdas ya de aquel final feliz de los buenos cuentos:

"Otro día cielito, te contaré más cositas como estas, que te gustarán.
Dame un besito porque te he hablado de estas cositas que he recordado."

El nieto le beso cariñosamente en la misma calva de su pelo blanco y le dijo:

- ¡Atata!, ¿yo soy un alevín?
- Si
- ¿Y por qué dices tu entonces?  !alevines no, gracias¡
- Ahora no, ya es la hora de comer, nos vamos.
- Cómprame un bombón helado.
- Ahora no, que vas a comer, ¿Nos vamos?
- No me quieres.
- Si, pero no.
- Atata, sabes que un día soñé que iba con una barca y vi una sirena con una cola de muchos colores sentada en la Peña la Vieja.
- ¡Fuerte zalamero! Anda, toma el dinero, compra una bolsa de bombones, yo quiero un cucurucho.
- ¡De coco, no! ¿De fresa, Atata?


El abuelo se rió y el nieto sonriente salió de la arena corriendo. Cogieron el paseo por la playa chica y a la altura de Sargento Llagas se fueron hacia el parque de Santa Catalina, buscando a la sirena. Unidos más que nunca con su helado, al final, un cucurucho grande de chocolate, cogidos de la mano paseaban por la playa muy felices, Billo y Atata.

GNV, mi primer cuento para mi primer nieto.

viernes, 1 de junio de 2012

Hermes e Hiram


Muchos han sido los eruditos que han acreditado a Hermes Trimegistos como el maestro inspirado, que instruyó a los sacerdotes y gobernantes egipcios, y han notado que este Hermes fue realmente idéntico a  Toht, Taut o Mercurio, con mayor parecido a un dios que a un hombre. Si al nombre de HERMES le quitamos el sufijo ES y formamos con las consonantes H-R-M, la palabra que nos queda en caldeo, griego o latín, se observará una analogía o coincidencia entre HERMES e HIRAM, piedra angular de la francmasonería, un sistema teosófico simbólico que reconstruye una porción importante de los misterios antiguos.


Todos estos misterios eran iniciaciones, o formas de instrucción esotérica relacionado con el conocimiento de los poderes divinos y su conexión con el hombre y la fuerza divina que lo inspira. Su primer libro, de los diecisiete tratados atribuidos a Hermes Trimegistos, comienza con esta instrucción del "Divino Poimandres a Hermes el Sabio, en su capacidad de maestro divino para los alumnos humanos", que no me privaré aquí de exponerlo:

1.    Oh Hijo mío, escribo este primer libro por Humanidad y Piedad hacia Dios.
2.    En él ninguna religión puede ser más verdadera o justa para el saber de las cosa que existen; y el reconocimiento de las gracias por todas las cosas que ha hecho y que continua haciendo.
3.    ¿Qué debe hacer entonces un hombre, Oh Padre, para llevar bien su vida, viendo que no hay aquí nada verdadero?
4.    Se pío y religioso, Oh Hijo, porque para ello te ha hecho él, que es el mejor y más capaz filósofo; y sin la filosofía, es imposible vivir y lograr la verdadera piedad o religión.

¡Ahora!, si quieres saber como crea Dios y como alcanzan el ser las cosas creadas, puedes saciar tu ansia siguiendo hasta el fin del libro decimoséptimo, con una comparación muy hermosa: “….. semejante a un labrador que esparce sus semillas y planta sus árboles, del mismo modo que Dios siembra en el cielo la inmortalidad, sobre la tierra el movimiento, en todo: la vida y el movimiento.

Los principios, que no son muy numerosos, sino que son siete y fáciles de contar (lo trate anteriormente en el "El Kybalion"), junto con Dios mismo, y la naturaleza creada, todos ellos, constituyen la totalidad de lo que existe. Con esto persigo tan sólo despertar la curiosidad para ojear de nuevo mi blog Gabrielando o adquirir  El Divino Poimandres de Hermes en XVII libros, de la colección hermética de la Editorial Humanitas, ¡que nadie se asuste! tiene únicamente 176 páginas.

Si bien algún autor con su original presunción y concepto de los Doce Salvadores, sitúa a Hermes como el sexto Mesías y le asigna la era de los 1800 a. C., voy a continuación a reconocer a continuación, otro H-R-M,  su nombre: HIRAM, no menos admirado que el anterior, fue, es y será, maestro de verdades divinas, el arquitecto del templo de Salomón, el constructor de la fraternidad universal. Muy poco se conoce de ambos, no poseemos datos fidedignos, ni datos históricos determinantes, pero su sabiduría ha sido transmitida y perdurable fielmente hasta nuestros días gracias a sus maestros, compañeros  y aprendices, guardianes de la denominada Verdadera Luz.

De los tres personajes que con el nombre de HIRAM son evocados en la Biblia, el que los masones consideran Maestro de los Maestros era un hombre de Tiro, que Hiram (rey de Tiro) envía por afecto a Salomón, un artista en quién habitaba el espíritu de sabiduría; hijo de una mujer de Neftalí y de un trabajador de latón llamado Ur (fuego) de nombre HIRAM (que significa vida eterna) y llamado por deferencia Abif, que quiere decir padre mío. Maestro masón experto en el trabajo de la fundición; así  como esculpir toda clase de figuras y sacar toda clase de diseño que se le propusiere, y estar con los hombres y peritos. Poseía un saber y una generosidad extremas, como bien recoge las Sagradas Escrituras.

 Su historia, estrechamente unida a la construcción del Templo de Salomón, podemos encontrarla con mayor lujo de detalle en las Escrituras, y no es necesario transcribirla más ahora aquí, porque  abordaré tan solo sucintamente su leyenda, que narra como, a punto ya de ser terminadas las obras del Templo de Jerusalén, tres compañeros que veían ya difícil poder ser admitidos en los secretos de la maestría, decidieron obtenerlos por la fuerza. Apostados cada uno en una puerta del templo, conminaron por turno a Hiram para que éste desvelara sus secretos. El Maestro respondió a cada uno de ellos que no obtendrían su palabra con amenazas, a lo que ellos le fueron asestando golpes con una regla, con una escuadra, y con un mazo sobre la frente que lo hiere de muerte. Después de comprobar que ninguno había conseguido la palabra del Maestro, se desesperaron y escondieron el cuerpo, inhumándolo por la noche cerca de un bosque, plantando sobre su tumba una rama de acacia, que en la masonería representa la inmortalidad del espíritu, la inocencia, la incorruptibilidad de todo pensamiento puro dominado por el sentido de la Eternidad. Igualmente la leyenda narra la búsqueda de su cuerpo por sus desconsolados adeptos, el descubrimiento de la acacia por ser la planta que ha crecido y delata la tumba, escondida por los asesinos del Maestro Hiram, y finalmente su resurrección en cada uno de los hermanos elevados a la dignidad de maestro.

Hiram es para los francmasones la representación del Gran Maestro, del cual celebran su muerte y resurrección, al igual que lo es Cristo para los cristianos. Emblema del Sol, el cual aparentemente muere y resucita en cada ciclo, y representa la lucha constante y universal entre el bien y el mal, entre las pasiones y la ley divina. Hiram es el héroe, el iniciado que por aceptar su sacrificio accede al estado de liberación, desde el que podrá obrar para la causa supra individual a la cual se ha consagrado.


Este mito iniciático relaciona en cierta forma la masonería con los sistemas iniciáticos de Fenicia, Judea y Egipto, y calculando el tiempo en que el Sol entraba en los signos que representan los asesinos en los meses de otoño, estudiosos astrónomos sitúan la leyenda en torno al 1500 a.C., coincidiendo efectivamente con la época que le asigna la Biblia al rey Salomón.

No tengo suficiente luz todavía para divulgar la palabra de HIRAM y tal vez tampoco sea este blog el lugar para hacerlo. Reflexionaré sobre ello para tratar con mayor profundidad el tema en un futuro, a través de la huella que dejaron en la masonería, en la que muchos símbolos rituales ha dedicado el tercer grado para rememorar sus enseñanzas. Por ello, a un Maestro masón cuando se le interroga sobre su identidad, responde: mi nombre es Acacia.

Tan solo acabaré lo que creo, pienso, o sé, sin siquiera haber empezado: con un deseo y una esperanza. El deseo que HERMES nos considere lo suficiente "pío y religioso" para comprender su palabra,  en el tiempo prescrito, en lugar adecuado, como recojo del principio; la esperanza de ser capaz con la "fuerza, belleza y sabiduría" requerida, para que HIRAM  comparta fraternalmente la palabra con todos los que así también lo deseen y lo merezcan. Con la debida perseverancia, y ya que el instruido en los misterios herméticos, es un hombre regenerado que no vive sólo para sí, sino para todo el género humano, tendremos en próxima ocasión, el comenzar como ahora acabo: La acacia me es conocida, que significa: he estado en la tumba, he triunfado en ella levantándome de los muertos y, estando regenerado, he ganado la inmortalidad.